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Es hora de cambiar tu tarjeta

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Si deseas lograr tus objetivos a nivel comercial y llevar tu negocio al siguiente nivel, la presentación de tu persona o empresa es crucial.

Parte de la batalla está ganada si la reunión ha llegado a buen punto y el posible cliente te pide tu tarjeta de presentación. Sin embargo, al igual que en la comida, las tarjetas también se degustan con la vista. Si tu documento de presentación no sorprende o tiene errores de información, ya comenzaste con el pie izquierdo.

Una tarjeta de presentación es el primer contacto que tiene un externo con tu marca personal o empresa. Por ejemplo, si tiene un diseño antiguo refleja que el negocio es anticuado. Por otra parte, se debe de pensar en la profesión de la persona. Un fotógrafo o artista puede jugar mucho más con color y elementos creativos que lo que haría un asesor financiero. 

¿En qué momento debo de cambiar mi tarjeta de presentación?

1. Si tiene información errónea

Claramente, la función de la tarjeta de presentación es darte a conocer más allá del acto presencial de la junta de negocios. El objetivo de esta es que permite ese "hipervínculo". Es decir, gracias a la información que está presente en ella, el cliente actuará y usará tales datos para contactarte y proseguir con sus consultas. 

Por lo tanto, si la dirección de correo, el número de teléfono y las redes sociales están erradas, debes tener mucha suerte para que guarde tu tarjeta solo por tu nombre o foto (si tiene). Parecería increíble, pero algunos cometen el error de tachas la información inexacta y sobrescribir la correcta. Esto es totalmente inaceptable, no lo hagas en ninguna circunstancia. 

2. Si tu imagen (si tiene) ya no concuerda con la actual

Otro de los puntos claves para no caer en desgracia es tener una foto actual.  Y si bien hay que encontrar un punto medio entre no cambiar la tarjeta con cada corte de pelo, lo importante es que sí lo hagas, si realizas un cambio radical. 

Pasar de una suave cara de bebé a tener una frondosa barba, o si tu color de pelo ya paso de rubio a obscuro, son signos de que sí o sí debes actualizar la tarjeta de presentación.   

3. Si el logotipo de la empresa o diseño se modificó

Debido a las cambiantes reestructuraciones de las necesidades de la sociedad, es muy normal que cada empresa quiera ponerse a tono y acompañar tales tendencias con una renovación de imagen, de tagline, etc. 

Si existe un cambio en aquellos aspectos que aportan valor a la nueva imagen del negocio, debe de estar forzosamente presente en tu tarjeta actual. Aquí entran elementos como el logotipo, la tipografía y el acomodo de los elementos. 

4. Si la calidad de la impresión te hace no querer entregarla

No estamos diciendo que tienes que gastar una fortuna en la impresión de tus tarjetas. La recomendación es que no te arriesgues por la opción más barata solo por ahorrarte unos pesos. 

Si bien hay que minimizar costos, aplica toda tu astucia para saber de dónde puedes reducir y de dónde no, porque quedar con la tinta en la mano al momento de entregarla resulta en una situación penosa y refleja poco profesionalismo. 

Asesórate de expertos para que te guíen a la hora de elegir los materiales de impresión adecuados para lograr tus objetivos. Ellos te pueden proponer alternativas que tal vez no habías considerado o no conocías. 

5. Si no estás entusiasmado con ella

Más allá de los aspectos previamente mencionados, es esencial que a ti te entusiasme tu tarjeta de presentación. Sí, puede parecer una simple tarjeta pero que personalmente te agrede y concuerde con tus valores es fundamental. 

Debes de estar satisfecho con el diseño, la calidad de impresión y sobre todo, con la información que contiene (número de celular y oficina, correo electrónico y redes sociales). 

6. Si no hay una respuesta

Parte clave de las tarjetas es que genere la acción por parte de un futuro cliente. Y si bien puede que no siempre seas el elegido para completar la tarea, la tarjeta debe facilitar aquella selección. 

Una forma de comprobar que estás en el camino correcto es que te llamen, escriban o busquen a través de los datos entregados. Si lo hacen, perfecto. Si eso no pasa, a cambiar se ha dicho. 

Algo genial que puedes hacer, es insertar un código QR en la tarjeta, con el fin de asegurarte que se está usando mediante el análisis de métricas. Será necesario, también, que la landing page lleve a descuentos o algún incentivo para terminar con la fidelización. 

7. Si no sorprende

Con el tema de la sorpresa, pasa algo similar a lo que ocurre en el punto del entusiasmo. Si bien una tarjeta de presentación cumple la función de ser un medio para continuar la comunicación, esta sí puede sorprender. 

Debes de ser creativo, en otras palabras, lánzate a la piscina con una idea, tómala y sé consecuente con lo que la empresa o tu imagen representa. Hay unas tarjetas increíbles que juegan con cortes, dobleces y texturas que te pueden inspirar.  

En resumen, para lograr la acción motivada del cliente gracias a tu tarjeta, esta debe estar actualizada, debe sorprender, tener una buena calidad de impresión y ser capaz de generar fidelización. ¡No dejes tus tarjetas apiladas, es hora de hacer los cambios necesarios para propiciar el éxito!

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Topics: Tarjeta de presentación

 Jorge Guzmán

Escrito por: Jorge Guzmán

Jorge es Gerente de Ventas y Marketing en PrintOnSale.com. Su pasión es lograr que emprendedores y Pymes cuenten con la posibilidad de obtener material de marketing impreso con la misma calidad y precios que logran las grandes corporaciones pero para pequeños volúmenes. Su desafió es lograr que pequeñas y medianas empresas saquen el máximo provecho a su presupuesto y obtengan una mayor cantidad de impresos por un menor costo que comprando en imprentas tradicionales. En sus tiempos libres disfruta con su familia de actividades al aire libre, ama la comida, el arte, conocer nuevos lugares y practicar deportes acuáticos.

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